
En la blogosfera chilena, se encuentra de todo. Actores como Blanca Lewin o Hector Noguera, el hijo del ex jefe de la Dina, Manuel Contreras, y tambien diputados. Aquí reproducimos un post de uno de ellos, Marco Henríquez-Ominami. Cineasta chileno, licenciado en filosofia en Francia, el es tambien creador de le fundación Chilemedios. ... y casado con una de la mas destacadas animadoras de TVN, la televisión nacionale chilena !
"Los descarados se instalaron en la televisión, y no me refiero a los actores de la próxima teleserie de Canal 13, sino que a los ejecutivos de la televisión chilena. Ganan millones de pesos, tienen lujos impensables para el chileno y chilena promedio, no viven con el estrés de ser despedidos como cualquier humilde trabajador de este país y, sin embargo, tienen el descaro de no hacer bien su trabajo. Gozan de una impunidad vergonzosa, porque cuando estos “cerebros” de las comunicaciones cometen un error la plana de gerentes rápidamente cierra filas para protegerlos.Cero calidad, cero innovación, cero aporte. Cada año esperamos que los ejecutivos de los canales justifiquen sus puestos y se atrevan con una parrilla programática rupturista, que haga eco de la heterogeneidad cultural existente en nuestro país. Pero todo es copia y autoplagio: Un estelar, una teleserie al año y tres prime time. La fórmula de oro que, para alivio de ellos, todavía funciona. El resto de la programación es generalmente sólo relleno. Los grandes anuncios de los canales de televisión son un nuevo reality, nuevos programas de farándula en canales privados, teleseries y programas juveniles. Qué novedad, y los ciudadanos de este país, cansados por una jornada laboral extenuante y narcotizados por la prensa de farándula -cómplice de esta cofradía de ejecutivos flojos y mediocres-, siguen consumiendo esta comida mediática chatarra.El que piense que la televisión está hecha para los televidentes peca de ignorancia. Los que mandan son los auspiciadores. Sólo basta ver la cantidad de programas que están dirigidos a segmentos juveniles, devoradores de tecnología, marcas y aderezos, entre otros. Así fue como el 2005 la suma de las ventas de todos los canales llegó 181.580 millones de pesos. El único que perdió fue TVN que terminó con 2.251 millones de pesos en contra. Por eso no extraña que la farándula tenga más cobertura o que los rostros de la estación ventilen su intimidad. No queda otra que vender a su propia gente para salvar las finanzas del canal.Nadie está dispuesto a meter las manos y exigir más calidad. Serían muy idiotas si trataran de cambiar el actual modelo, donde ganan todos menos los televidentes. Los auspiciadores tienen tribuna para vender sus productos, la prensa vende con el último escándalo del figurón de moda y los canales transan y hacen la vista gorda ante la chabacanería por unos cuantos millones de pesos. Y ni siquiera el autodenominado “canal de todos”, que debiera sentar un ejemplo de calidad, es fiscalizado, menos ahora que corre a pérdida. ¿Quién va a criticar las opciones de TVN en este momento de crisis? Ahora queda venderse y salir del hoyo financiero. No pretendo que la televisión se transforme en el reinado del esnobismo, de los intelectualoides y clasistas. Pero el medio de mayor penetración social y cultural no debería gozar de impunidad. Me gustaría que el Estado fiscalizara a los canales con la misma energía con la que persigue a los evasores de impuestos y a quienes cometen algún delito o infracción. ¿Por qué debemos permitir que los canales de televisión infrinjan la ley, evadan responsabilidades y ofendan impunemente nuestra inteligencia y se hagan ricos amparados en esta permisividad? "
src="http://pagead2.googlesyndication.com/pagead/show_ads.js">


