En este fin de año, le proponemos escuchar a un embajador de Valparaiso. Osvaldo "Gitano" Rodriguez quien fallecio el 16 de marzo de 1996 en Barlodino, mientras escribía una novela autobiográfica y pocos días después de que la ciudad le nombrara Hijo Ilustre.Sus cenizas retornaron al puerto de Valparaiso en mayo del mismo año, donde fueron objeto de un homenaje que le rindieron varias generaciones de músicos, entre los que se incluían varios de sus compañeros de viaje como Payo Grondona o Inti Illimani,
Su disco "Los pájaros sin mar" publicado en Francia en Le Chant du Monde (Canto Libre LDX 74615) 1976 , el lo dedico a su "familia francesa" . Aqui encontraran las letras de su cancione mas conocida : Valparaiso.
Yo no he sabido de su historia,
un día nací allí, sencillamente.
El viejo puerto vigiló mi infancia
con rostro de fría indiferencia.
Porque no nací pobre y siempre tuve
un miedo inconcebible a la pobreza.
Yo les quiero contar lo que he observado
para que lo vayamos conociendo.
El habitante encadenó las calles
la lluvia destiñó las escaleras
y un manto de tristeza fue cubriendo
los cerros con sus calles y sus niños.
Y vino el temporal y la llovizna
con su carga de arena y desperdicio.
Por ahí paso la muerte tantas veces
la muerte que enlutó a Valparaíso
y una vez más el viento como siempre
limpió la cara de este puerto herido.
Pero este puerto amarra como el hambre,
no se puede vivir sin conocerlo,
no se puede mirar sin que nos falte,
la brea, el viento sur, los volantines,
el pescador de jaibas que entristece
nuestro paisaje de la costanera.
Yo no he sabido nunca de su historia...
Yo no he sabido de su historia,
un día nací allí, sencillamente.
El viejo puerto vigiló mi infancia
con rostro de fría indiferencia.
Porque no nací pobre y siempre tuve
un miedo inconcebible a la pobreza.
Yo les quiero contar lo que he observado
para que lo vayamos conociendo.
El habitante encadenó las calles
la lluvia destiñó las escaleras
y un manto de tristeza fue cubriendo
los cerros con sus calles y sus niños.
Y vino el temporal y la llovizna
con su carga de arena y desperdicio.
Por ahí paso la muerte tantas veces
la muerte que enlutó a Valparaíso
y una vez más el viento como siempre
limpió la cara de este puerto herido.
Pero este puerto amarra como el hambre,
no se puede vivir sin conocerlo,
no se puede mirar sin que nos falte,
la brea, el viento sur, los volantines,
el pescador de jaibas que entristece
nuestro paisaje de la costanera.
Yo no he sabido nunca de su historia...
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